martes, marzo 28, 2006

¿QUIERES SER FELIZ? ¿MUY FELIZ?

Amigo mío, no conozco a nadie que quiera ser desgraciado. Todo ser humano quiere ser feliz, muy feliz.
Para serlo, está dispuesto a todo, perder la vida si necesario fuera.
Pero... existe un pero:no siempre el camino elegido es el acertado. Hay demasiados espejismos que engañan, demasiados señuelos que distraen. Necesitamos, tú y yo, guías expertos y leales, amigos, que sepan por dónder ir. Y nos lo enseñen.
Amigo mío, es preciso no errar. La vida se nos muere en las manos irremisiblemente. Es preciso emplearla bien. No admite vuelta atrás. Sólo se vive una vez. Y, después, nuestro camino terrenal, caduco, se abre a un camino sin fin.
Y no es posible ser feliz ALLÁ si no lo somos ACÁ.
Te propongo el camino para ser feliz. No te digo que sea fácil. Más bien es difícil, angosto. Tendrás muchas ayudas, todas las que necesites. No te importe cuantas veces caigas. Lo importante es que te levantes siempre y con nuevos ánimos, seguro de que la victoria final está garantizada.
Esta es la receta:
"Los diez mandamientos de Dios. El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. «Cuida de practicar lo que te hará feliz» (Dt 6, 3; 30, 15 s): éste, y no otro, es el objetivo de los mandamientos. En algunos pasos peligrosos del sendero que lleva a la cumbre del Sinaí, donde los diez mandamientos fueron dados por Dios, para evitar que algún distraído o inexperto se salga del camino y se precipite al vacío, se han colocado señales de peligro, barandillas o se han creado barreras. El objetivo de los mandamientos no es diferente a eso. Los mandamientos se pueden comparar también a los diques o a una presa"(Cantalamesa) .
Sólo te pido que experimentes. Nada más. Vale la pena.

lunes, marzo 20, 2006

MIRADA LLENA DE MISERICORDIA

Amigo mío, Jesucristo es la Luz que alumbra y descubre al hombre lo que el hombre es. Impedir que esa Luz entre o rechazarla, es caminar en tinieblas ignorando lo que somos, incapaces de conocernos.

Por lo que, con razón, dice la Beata Madre Teresa de Calcuta: "La primera pobreza de los pueblos es no conocer a Cristo".

"...para promover un desarrollo integral, es necesario que nuestra «mirada» sobre el hombre se asemeje a la de Cristo. En efecto, de ningún modo es posible dar respuesta a las necesidades materiales y sociales de los hombres sin colmar, sobre todo, las profundas necesidades de su corazón. Esto debe subrayarse con mayor fuerza en nuestra época de grandes transformaciones, en la que percibimos de manera cada vez más viva y urgente nuestra responsabilidad ante los pobres del mundo" (Benedicto XVI: Mensaje para la Cuaresma 2006).

El dar ha de ir envuelto en el darse:"La actuación práctica resulta insuficiente si en ella no se puede percibir el amor por el hombre, un amor que se alimenta en el encuentro con Cristo. La íntima participación personal en las necesidades y sufrimientos del otro se convierte así en un darme a mí mismo: para que el don no humille al otro, no solamente debo darle algo mío, sino a mi mismo; he de ser parte del don como persona".

Cuando damos sin Amor, humillamos y nada vale lo que damos: "Podría repartir en limosna todo lo que tengo y aún dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve" (I Cor, 13, 3).

jueves, marzo 16, 2006

AQUILÁRIA ME PREGUNTA

Me pregunta Aquilária , a propósito de un comentario mío sobre las Cartas de Mariana Alcoforado: “¿Teniendo en cuenta las circunstancias –clausura impuesta y no deseada- vivir ese amor en corazón cuerpo y espíritu, implicaría la pérdida del Amor?”

Difícil cuestión a la que trataré de responder. No sé si lo voy a lograr. Son unas reflexiones que admiten matices, aportaciones de otros caminantes, sugerencias. Incluso desacuerdos.

Me parece que la respuesta es NO. Mariana descubre, en la mirada del caballero, el Amor. Un Amor esponsal, totalizante, omnicomprehensivo. Abarca y captura todo su ser: corazón, cuerpo y espíritu. Es un amor oblativo.

Mariana descubre en la mirada del Caballero la razón de su vida. Y le entrega, de inmediato, todo cuanto es: “Pero eu dábame inteiramente a vos e non estaba en condicións de pensar no que puidera envelena-la miña alegría” (Carta II). Está dispuesta –y lo hace-a perderlo todo por ese Amor: ”Estou resentida comigo mesma cando penso en todo o que vos sacrifiquei: perdín a miña reputación, expúxenme o furor dos meus, a severidade das leis do meu país contra as religiosas e á vosa ingratitude que é para min a máis grande das desgracias” (Carta III).

Partimos de que está en el Convento a la fuerza, no por vocación: “A miña familia, os meus amigos, este convento, todo me é insoportable. Todo o que estou obrigada a ver e todo o que teño que facer por absoluta necesidade éme odioso: Sinto celos da miña paixón ata o punto de parecerme que tódalas miñas accións e tódolos meus deberes vos atinxen” (Carta IV). Impresionante, el Amor hace que “tódolos meus deberes vos atinxen”. El Amor es totalizante y oblativo, repito.

Porque el Amor ha brotado en su corazón y a pesar de todo lo que le supone “…non me arrepinto de tervos adorado; estou feliz de que me seducírades (…) Quero que todo o mundo o saiba, non fago disto un misterio, estou encantada por ter feito todo o que fixen por vos contra todo decoro. A miña relixión y a miña honra x asó consisten en amarvos enlouquecidamente toda amiña via, pois a amarvos comecei” (Carta II).

El amor está llamado a transformarse en Amor.

El amor implica pérdida del Amor cuando no es leal, cuando traiciona la llamada interior a una entrega total. Cuando no es camino para el Amor, sino descamino. Cuan-do comienza a reclamar, como propias, parcelas antes entregadas en plenitud. Sería contrario al Amor si Mariana hubiese recibido la Vocación religiosa: “(…) paréceme que debo estar tranquila por non ter sido infiel; por nada do mundo quixera cometer acción tan depravada” ( Carta IV).

El amor es, tantas veces, un puro juego. Así no puede ser Amor. Mariana lo expresa, me parece, muy bien: “E ¿por qué me escollestes a min para facerme tan infeliz? Sin dúbida encontraríades neste país unha muller máis fermosa, coa que teriáde-los mesmos praceres, xa que só praceres groseiros procurabades; unha muller que vos amaría fielmente mentras vos vise, á que o tempo consolaría da vosa ausencia e á que poderíades deixar sen perfidia e sen crueldade”. (Carta IV).
No así el Amor que abarca toda la persona. No es un juego. Implica la entrega de toda la persona, no solo la entrega lúdica del cuerpo. Desgarradoras las palabras que siguen: “¿Cómo coñecendo o fondo do meu corazón e do meu cariño puidestes decidirvos a deixarme para semnpre e a expoñerme ós terrores que debo sufrir ó pensar que só vos lembrades de min para me sacrificar a una nova paixón? (Nótese que no dice Amor si no Pasión)” (Carta IV). El Amor es tan fiel que puede decir: “Hai momentos nos que me parece que tería a suficiente submisión para servir a aquela que amades” (Carta IV). Y todo porque el Amor no soporta la ausencia. Perdona y es capaz de servir a quien le traiciona.

El amor implica pérdida del Amor cuando se niega a acoger la Vida. Cuando se encierra egoístamente en sí mismo. El Amor es siempre fecundo, generador de vida abundante: “He venido para que tengan vida y sobreabunden” (Io 10, 10). Cristo, muriendo por Amor, nos engendra a la Vida: “Nadie tiene Amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (IO 15, 13).

Larga está resultando esta contestación. Y, acaso, ni siquiera sea contestación. Y no responda a lo que me preguntaban.

Creo que la respuesta está en entender bien qué es AMOR ESPONSAL, al cual TODOS estamos llamados por vocación divina.

Amo esponsalmente cuando entrego todo mi ser, cuando lo juego a una sola carta sin posibilidad de retorno, cuando quemo las naves y quedo a merced del amado. Y esta entrega se da tanto en la vida religiosa como en la vida matrimonial. Es la vocación ontológica del ser humano: llamado desde toda la eternidad a Amar.

Termino con unos textos que pueden ayudar –me parece- a entender lo que quiero decir.

“Quien permanece a la escucha termina por darse cuenta de que en el espíritu no recibimos llamadas parciales sino totalizantes. La llamada en su más alto nivel se traduce en exigencias de consagración” (Isabel Guerra: El Libro de la Paz Interior, Barcelona 2005, p. 10).

“Tengo un reto apasionante: abrir ventanas al sosiego, al encuentro con lo esencial del propio yo, ahogado en prisas y bullicios. Mostrar senderos por los que la paz pueda venir hasta nosotros. Invitación a prestar atención a la llamada de quien está a nuestra puerta esperando para compartir con nosotros el pan del Amor entregado que enseña la alegría del desposeimiento solidario” (Id, p. 12).

“La oración –hablar con el Amado- es el agradecimiento a ese Amor que Él nos da. Si escuchamos hoy la voz de la Belleza en nuestro entorno cotidiano, abramos el corazón a su eterna primavera. De ella brota la esperanza de los hombres” (Id., p. 13).

El Amor vence al mundo.

lunes, marzo 13, 2006

CON-DOLERSE

Quien ama sabe de los agravios al amado como propios.

Amar es con-dolerse.

Ama quien, olvidándose de sí mismo, siente como propio el dolor del amado.

martes, marzo 07, 2006

DEDICADO A AQUILARIA

Creo, Aquilaria, que lo que sigue te alegrará. Y mucho. Tus palabras, tantas veces, son aforismos.
En la lengua de Cervantes AFORISMO se define como una sentencia breve y doctrinal que se propone como regla de vida, de conducta, de pensamiento o de arte.
Anoto dos solamente:
"Los aforismos son las glondrinas de la dialéctica"
"1.- La invención no es el resultado del estudio; pero es su recompensa.
Todo invento es hijo de la casualidad.
Ahora que, tales casualidades,
únicamente les ocurren a los sabios.
2.- Así, matemático o poeta que se duerme a medianoche,
dándole vueltas en la imaginación a un problema difícil
o a una estrofa no lograda,
al despertar la mañana siguiente, se encuentra, de súbito,
la solución como angélicamente ofrecida
en una bandeja de desayuno".
Ambos son de D. Eugenio D'Ors, filósofo y pensador español del siglo pasado. Es posible que sea en el género del aforismo en donde D'Ors alcanza la más suprema sublimidad poética y espiritualidad ética.
Prometo más aforismos.