esta mañana, con las primeras luces del alba,
irrumpieron en mi interior,
con fuerza incontenible,
estas palabras:
"Y al despertar, me saciaré de tu semblante· (Ps. 16, 15).
Todo mi ser quedó borracho de Luz.
Y una lluvia,
serena,
de gozo y paz,
fecundó la tierra de mi alma.
Sé que no serán mis ilusiones
las que cambien mi vida.
Será el abrazarme,
en inmolación silenciosa,
con la aridez de la labor diaria,
lo que dará sentido a mi jornada.
Y la hará fecunda el Amor que en ella ponga.
Surge
en la memoria
una persona concreta,
radiante de gozo,
que me llena de paz,
como un símbolo.
Años ha que no pasa físiamente por mi camino.
Sí resume lo que esta mañana
el Señor de la Mies
quiso
esculpir
en mi alma.
FIAT, ADIMPLEATUR.



