viernes, abril 07, 2006

EL NIÑO Y EL GAZAPO O LA LIBERTAD RECOBRADA

Extraño ser es el hombre.

Capaz de los mayores heroísmos. Sujeto, también, de las mayores vilezas. Un ser con corazón.

Y aquí está el secreto: todo depende de dónde ponga el corazón. Ya lo decía el Maestro: es del corazón de donde sale todo lo que mancha al hombre. Pero también, todo lo que lo eleva y purifica.

Es en el corazón donde se libran las decisivas batallas que configuran la historia personal de cada ser humano.

En el corazón reside la alegría del desprendimiento y anida la tristeza de guardar avaramente las cosas que no sacian y pasan.

De la voluntad depende la alegría. Y la voluntad tiene como sede el corazón. Un corazón que usa de las cosas, mas no remansa en ellas.

Porque ha nacido para ser morada del Amor. Y el Amor -con mayúscula- no permite compartir. Es celoso. Quiere una entrega total, sin condiciones.

Estar libre de ataduras terrenas es condición imperiosa para poseer el Amor. Las alas las necesita el pájaro para volar. Preciso es que estén limpias de barro. Amarras necesita el barco en puerto. Largarlas ha, si quiere navegar.

El que quiera volar en pos del Amor, libre ha de estar de ataduras.

Recuerdo algo que me contaron hace años. Viene traído aquí como anillo al dedo.

Un niño, arrodilado a los pies de su cama, cada noche rezaba a la Virgen:
"Oh, Señora mía, oh Madre mía,
yo me ofrezco del todo a Vos.
Y, en prueba de mi filial afecto,
os consagro en esta noche
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón.
En una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro, oh Madre de Bondad,
guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén"

Aquél niño, harto ya de juguetes sin vida -porque era chico de esos a los que sus padres no le negaban nada- un día recibió un regalo vivo: un gazapo.

Y, él con aquel animalito, estaba entusiasmado.

Y aquella noche, al rezar el "Oh, Señora mía...", al llegar a las palabras "te ofrezco mis ojos.... en una palabra, todo mi ser", añadió: "menos el gazapo".

Sintió remordimiento. La tristeza paralizó su alma. Una tristeza que se entró por las rendijas del alma y anidó muy dentro.

No quería entregar todo. Su corazón pertenecía al gazapo. Ya no era todo de la Virgen. Una pena grande inundó su alma de niño crecido.

Amigo mío, en la vida de todo ser humano hay siempre un gazapo que no queremos entregar. Y a quien nos entregamos, haciéndonos esclavos suyos.

Sólo si somos sinceros, descubriremos el gazapo. Y, entregándolo, recobraremos la paz perdida, la libertad empeñada.

Porque sigue siendo cierto que sólo la verdad nos hace libres.

Y tan sólo la libertad de sabernos siervos del Amor nos hace felices. Con una felicidad que nada ni nadie puede robarnos.

17 comentarios:

El Lobo dijo...

"Y tan sólo la libertad de sabernos siervos del Amor nos hace felices. Con una felicidad que nada ni nadie puede robarnos"

Hay una gran contradicción en esta frase: libertad/siervos.

Ser un siervo del amor es ser un esclavo del amor, y eso, en ningún caso pude hacernos felices. El amor, en cuanto se convierte en una servidumbre, esclaviza y empobrece.

Es preferible ser amigo del amor, salir a tomar unas copas con él de vez en cuando, pero sabernos con la libertad de poder frecuentar también otras compañías.

En cualquier caso, tu post es meditado y profundo, enhorabuena.

Y sí, me contradigo, quizá yo mismo sea una contradicción. Quizá, no, seguro.

Salí a cazar, y no encuentro el camino de vuelta...o quizá no quiero encontrarlo.

Saludos cordiales

caminante dijo...

Caro Lobo: ayer dejé un comentario. Misterios de la tècnica. No quedó registrado. Paciencia.
Te constestaré, como lo mereces, despacio.
Escribí el post pensando -perdona mi pretensión- en tí, Lobo herido que ha salido de caza y de casa. Pulgarcito, la primera vez, señaló el camino con pan. Esfuerzo inútil. Luego, con piedrecitas blancas. Me recuerda lo que dice el Apocalipsis: "Al vencedor le daré del maná escondido; le daré también una piedrecita blanca, y escrito en la pidrecita su nombre nuevo, que nadie conoce sino el que lo recibe" (Apc 2, 17).
Caro Lobo,a buen entendedor...
Un fortísimo abrazo

sm dijo...

É preciso muita coragem para uma entrega assim e um coração muito meigo! Mas também me parece ser esse o caminho...
Abraço e obrigada pela visita

caminante dijo...

Caro SM: Corazón con "coragem" y "meigo". Creo que no se puede decir mejor.
La fortaleza ha de estar empapada de ternura. El hierro sólo se deja forjar cuando el calor lo hace dúctil. Quien pretenda forjar el hierro en frío lo rompe.
Anigo, como tú, pienso que no hay otro camino.
Un fortísimo abrazo.

caminante dijo...

Caro SM: olvidaba lo importante. Esa entrega sólo es posible cuando el corazón es seducido por el Amor que da la fuerza al tiempo que pide la entrega total.
Esto se llama: gracia de Dios: "Sin Mi no podéis hacer nada".
Un fortísimo abrazo.

maria dijo...

Amigo Caminante,

aqui estou, de visita ao teu espaço, conforme prometido. Vou passar uns bons tempos a ler os teus textos. Já estou a gostar.
Um beijo.

caminante dijo...

Cara María: si en algo te ayudan, objetivo cumplido.
Aunque no siempre deje comentario, visitaré tu Blog con frecuencia.
Un fortisimo abrazo.

Kisa dijo...

Caro Caminante,
as tuas palavras encontram-me neste momento numa fase de decisões dificeis, a decisão de reabrir o coração ao Amor pelo amor pois que sempre esteve aberto ao amor cativo. cativo na dor por medo de voltar a ser quebrado. As tuas palavras dão-me coragem para acreditar que vale de facto a pena deixar para trás a memória do gazapo e seguir em frente: pelo caminho do Amor.
Forte abraço

caminante dijo...

Cara Kisa, me alegro y doy gracias a Dios -en cuyas manos pongo mis palabras- porque te han ayudado. El espacio de un post se hace pequeño. Si quieres, tienes mi dirección en el Blog. Por si puedo ayudarte más y mejor. Si ves que podría servirte... a tu entera disposición. Rezo por tí para que abras de par en par tu corazón al Amor.Vale la pena apostar fuerte, quemar las naves, dejar la soledad de la playa y embarcarse con el Marinero que nos enseñará la canción que sólo sabrán los que le acompañen. Una componente del amor es el temor de que se quiebre. El AMOR no se quiebra.
Quizá pueda ayudarte el pequeño post mío "Aquilaria me pregunta". Si quieres, léelo despacio.
Reitero mi ofrecimiento y rezo para que aciertes.
Nada sucede por acaso.
Un fortísimo abrazo.

Lety dijo...

He gozado el desapego y recaído también. De los miedos no he podido desprenderme jamás.
Sigue pendiente esa carta para usted Caminante, algún día la recibirá, mientras tanto, bebo de su fuente y me regocijo de haberlo encontrado.

MC dijo...

Caminante

Feliz Páscoa!

Um abraço

fgiucich dijo...

Tienes muchas razón. Felices Páscuas. Abrazos.

caminante dijo...

Caro fgiucich:También yo te deseo una Pasxcua Feliz, como fruto de la unión con la Cruz.
Un fortísimo abarzo

caminante dijo...

Caro MC: Lo mismo te deseo. Que la Sangre derramada y el cuerpo entregado de Jesus fortalezcan tu vida.
Un fortísimo abrazo

caminante dijo...

Cara Lety: me alegro de que te ayuden mis palabras. Espero tu carta. Mientrasd tanto, rezzo.
Un fortísimo abrazo,

A Sonhadora dijo...

Só com o coração livre de qualquer amarra e preconceito, o HOMEM, poderá caminhar na senda da evolução...
enquanto isso andaremos por aqui, quais peregrinos perdidos no labirinto da vida ficticia.
Um abraço carinhoso da sonhadora

caminante dijo...

Cara Sonhadora: ¿libres de cualquier amarra? Pienso que no. Hemos de tener una amarra fuerte: la mano cariñosa de un Dios que ha muerto por cada uno. Unas palabras de Benedicto XVI: "El Señor nos advierte hoy que ante esa autosuficiencia que pone un límite a su amor ilimitado. Nos invita a imitar su humildad, a confiar en ella, a dejarnos 'contagiar' por ella. Nos invita a regresar a su casa por más perdidos que nos sintamos y a permitir que su bondad purificadora nos lvante y nos haga entrar en la comunión de la mesa con Él, con el mismo Dios".
Permíteme decirte que no me parece que estemos viviendo una vida ficticia. Vivimos la única vida, real, que nos ha sido dada, para entregarla por Amor a Dios, que nos espera: "Subo a preparos un lugar. Y, cuando lo tenga preparado, vendré y os llevaré conmigo, para que donde yo estoy también vosotros estéis".
Un fortísimo abrrazo.