lunes, febrero 20, 2006

DOLOR Y ABANDONO. CONFIANZA

Amigo mío: las almas sencillas son profundas. Descubren el sentido de la vida y desbordan serenidad, confianz. Caminan como niños pequeños de la mano de su padre.
Hace unos días un buen amigo me decía: Tengo a mi mujer muy enferma, mi hija mayor muy delicada de salud, mi hijo pequeño a punto de quedarse ciego con un proceso irreversible. No me rebelo contra Dios. Lo acepto. Nada le pido. Él sabe que estoy aqui en este mundo. Yo sé que Dios cuida de mi y de mi familia.
Si no tuviese esta fe, lo mejor sería pegarse un tiro. Irse de este mundo.
Cierto, sin Dios la vida carece de sentido.
Yo sé que Dios me quiere y que estamos, mi familia y yo, en sus manos de Padre.
"Aunque la higuera no echa yemas y las viñas no tienen fruto, auque el olivo olvida su aceituna y los campos no dan cosechas, auque se acaban las ovejas del redil y no quedan vacas en el establo, yo exultaré con el Señor, me gloriaré en Dios, mi salvador" (Habacuc).
Amigo mío, te invito a recobrar la niñez perdida. Regresa a tus raíces. Sé niño y serás feliz.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionante! Es verdadera la fe que muestra esta persona. Se abandona en manos del Padre, y no hace reproches ni preguntas. Yo pregunto, de verdad Dios está con él? Protege a su familia? Es una prueba para llegar al cielo o un castigo por algo terrenal? Habría muchas cosas que preguntarse, como aguantar una situación así!?

aprendiz dijo...

:) Custa tanto admitir que não estamos à altura, que não somos autosuficientes; que batalhamos com todas as nossas forças contra isso. Acabamos por fugir a 7 pés do amparo do Pai...

Quando percebemos que não somos mais capazes e nos rendemos ao Seu Amor, reaprendemos a viver e a amar nas dificuldades que a vida nos traz.
Custa muito mas, esse abandono, é o melhor que nos podia acontecer.

caminante dijo...

Caro anónimo: Claro que Dios está con Él, claro que Dios ama profundamente a esa familia (me consta positivamente) y la protege. También lo sé.
El sufrimiento no es un castigo, es un camino, el camino que Él siguió. Y nos dijo: si alguno quire seguirme, tome su cruz de cada día y venga conmigo. No hay otra senda más que la que Él trazó. Porque nos ama. Y el dolor es compañero inseparable del amor. Sufre la madre por su hijo, sufre el amigo por su amigo... Este es un valle de lágrimas, porque el pecado lo trastocó.
¿Sabes cómo se aguanta una situación así? AMANDO Y ABANDONÁNDOSE, como el protagonista de la historia.
¿Quién más inocente y sin pecado que la Virgen? ¿Quién amó más que nadie a su Madre? Y Jesús no le ahorró ningún sufrimiento a su Madre. ¿Lo entiendes?
El dolor es un misterio. Sólo el amor lo desvela un poco.
Y habría que hablar de las almas víctima. Pero sería muy largo.
Te copio unas palabras que leí estos días y que mucho me ayudaron: "Me has pedido, dilectísimo hermano,que te transmita por carta unas palabras de consuelo capaces de endulzar tu corazón, amargado por tantos surimientos como te afligen. Pero si tu inteligencia está despierta, a mano tienes el consuelo que necesitas, pues la misma palabra divina te instruye como a hijo, destinado a obtener la herencia. Medita en aquellas palabras: 'Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente... Para los elegidos de Dios, sus mismas pruebas son un consuelo, pues en virtud de esos sufrimientos momentáneos dan grandes pasos por el camino de la esperanza hasta alcanzar la felicidad del cielo. Lo mismo hacen el martillo y la lima con el oro, quitándole la escoria para que brille más...Alabanza merece la dispensación divina, que aflige temporalmente a los suyos para librarlos del castigo eterno, que derriba para exaltar, corta para curar y deprime para elevar" (San Padro Damiani).
Un fvortísimo abrazo.

Anónimo dijo...

Y cree justo q tengamos q cargar una cruz tan grande, q ese padre de familia pueda llevar esa cruz?? No cree q algunos llevan una doble cruz, por los que no estan dispuestos a hacerlo? Sí, Jesús no le ahorró ningun sufrimiendo a su Madre, la Virgen, pero quien tendría más fortaleza y valor q Ella, la Madre de Dios, no era una persona humana, llevada dentro la luz divina..Me quiere decir, q cuanto más amenos a Dios, más serán las dificultades y sufrimientos? Copio sus palabras: 'Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente... y entonces, vale la pena una entrega total?

Anónimo dijo...

«Amigo mío, te invito a recobrar la niñez perdida. Regresa a tus raíces. Sé niño y serás feliz.»

Pues no parece razonable que seamos verdadeeramente felices renunciando al espíritu crítico de quien, aun conservando firmes raíces personales en la niñez, vive con plenitud su presente adultez. Tu propuesta, más que a aproximación a la auténtica felicidad, a la plenitud de la comunión con Dios a través de la conformidad con lo que se es, me sabe a resignación obediente. Quizás desde tu punto de vista sea una conducta apropiada. Empero, aun confiando en Dios, algo debemos hacer nosotros para que el mundo se embellezca. Siquiera una sana justicia cotidiana, que no siempre los niños son capaces de hacer. Es que hay niños y niños... (y sonriamos con caridad cristiana ante el recuerdo, simpático a veces, de los niños malos, que los hay).

Te saludo

caminante dijo...

Carísimo Anónimo: gracias por tus comentarios llenos de sabiduría y ganas de aprender.
"Hijo, si te acercas a servir al Señor prepara tu alma para la prueba. Endereza tu corazón y sufre con paciencia, Y NO TE INQUIETES CUANDO LLEGUE LA ADVERSIDAD. Únete a Él y no te separes, para que seas enaltecido al final de tu vida. Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, mantén ánimo grande en los reveses humillantes; porque el oro se prueba con el fuego, y los elegidos, en la fragua de la humillación. En la enfermedad y en la pobreza, ten confianza en Él. CONFÍA ÉN ÉL Y TE AYUDARÁ; endereza tus caminos y espera en él". Son palabras de la Sagrada Escritura: Eclesiástico, cap. 2, vv. 1-6.
Carísimo Anónimo, tú lo sabes bien, vale la pena una entrega total. Ya lo dice la canción: "Corazones partidos, yo no los quiere. Cuando doy el mío, lo doy entero".
Ánimo, rumbo al Amor.
Un fortísimo abrazo.

caminante dijo...

Carísimo anónimo. Quizá no me expresé bien. Cuando hablo de volver a la niñez, no me refiero a la niñez cronológica. Sino a la niñez espiritual. Al abandono en las manos de Dios, siempre, como el niño pequeño se abandona en el ragazo de su madre: sabe que está seguro y bien alimentado. Y se duerme.
Claro que hace falta espíritu crítico. Perdóname una cosa: juzgar se traduce en griego por crinein, si no recuerdo mal. Crítica es,pues, un juicio. Y necesitamos formación para juzgar bien. Y la obedicencia es de almas fuertes,no de almas resignadas. Jesús -hecho obediente hasta la muerte- no se resignó: aceptó con todo el amor de su alma lo que su Padre de mandaba.¿Me explico?
Claro que tenemos que hacer, no mucho, sino todo lo que esté en nuestras manos para mejorar este mundo. Es nuestro deber. Pero no olvides -lo decía Benedicto XVI en Colonia- son los santos los verdaderos reformadores. Ánimo, pues.Vales y quieres.
Un fortísimo abrazo.

Anónimo dijo...

Jesús, fue obediente hasta el final, cierto! No se resigno, aceptó los mandatos de su Padre, por amor, pero contaba con el apoyo de su Madre, la Virgen. Qué apoyo sería mejor que el de una madre!? No le ahorró ningún sufrimieto, pero Ella quiso estar a su lado hasta el final, sufriendo junto a Él. Como sino se explica tanta resignación? La resignación de Jesús no es comparable a la humana, fue hombre como nosotros, pero no dejó de ser Dios.
Un saludo

caminante dijo...

Y tú tienes ese apoyo. Ánimo.

Anónimo dijo...

Hola. Soy el mismo usuario anónimo del domingo, febrero 26, 2006 7:11:01 AM

Quería apuntarte que no parece ser que Dios espere de sus hijos ese abandono en sus manos sino más bien cierto grado de acción constante y consciente que ponga su naturaleza bondadosa y el juicio crítico en el mundo para que a todos se les haga justicia. Es de adultos saber cuándo las responsabilidades son propias y cuándo no, y en ejercicio de su adultez llevar a cabo los mandatos de Dios. Justamente eso enseñaba el Nazareno: que si bien hemos de confiar en Él, hemos de velar. Velar, amigo. Pero velar hasta el momento en que se nos exija la rendición de cuentas por el uso del tiempo que por Él nos fuera concedido implica el ejercicio de responsabilidades, cada vez mayores cuanto mayor vaya siendo nuestro crecimiento físico y espiritual. A un adulto Dios éxigirá mayor grado de compromiso, no sólo afectivo y espiritual, sino también racional, por su mayor juicio crítico. Por lo tanto, me temo hemos de pedir a los adultos que dejen a los niños ser como niños, pero que por favor teman a Dios y ejecuten nobles actos destinados a plasmar su Ley obrando como adultos. Y, si lo hacen, y sólo entonces, descubrirán la plenitud de la felicidad, que consiste en ir conformes con el sano ejercicio de los preceptos de la Ley Divina. Dios nos ha dado la existencia y la Ley. Y la cabal comprensión de su Ley, la propia de una mentalidad adulta (fundada, claro que sí, en una personalidad sanamente desarrollada a partir de las percepciones de la infancia) es lo que permite cumplir ese mandato divino. Dios sólo provee a quienes saben encontrar su huella alrededor de su camino, y obrar en consecuencia. No hemos de esperar nada, sino entregarlo todo para confirmar que estamos en el camino correcto. Y eso, amigo mío, es lo propio de adultos, no de niños.

Un cordial saludo

caminante dijo...

Caro anónimo: abandono no significa dejadez, no hacer nada,abandonar los propios deberes. Muy al contrario. Abandono significa lo que nos dice San Agustín: "Hazlo todo como si todo dependiese de tí. Confía en Dios -abandónate- como si todo dependiera de Él"
Caro anónimo, permíteme que te sugiera un estudio reposado de lo que es "infancia espiritual". Es el "caminito" de Teresita de Lisieux y de tantos místicos. Y no olvides que Teresita es patrona de las Misiones sin jamás salir del Convento.

Estamos de acuerdo, quizá no en el lenguaje. Clarificar términos requiere una conversación de tú a tú, que no creo sea posible.
Gracias por tus comentarios que me ayudan a pensar.

Anónimo dijo...

Retomo lo que te decía el martes, febrero 28, 2006 5:53:24 AM

La gran enseñanza cristiana es que todo lo que Dios no haya dispuesto en sentido contrario depende pura y exclusivamente de nuestra capacidad para aprender a descubrir nuestros deberes. Petender saber cuál es la Divina Volunta es pecado de soberbia.
No es la equidad y la recta conducta cuestión tanto de mística como de trabajo, estudio, alegría y fe. No nos ha dado Dios la vida para holgazanear en la contemplación so pretexto de que es Él la fuente de toda razón y justicia. Trabajemos como adultos, pues, incitando a nuestros semejantes a la acción y descubriendo en la caridad de la acción mancomunada la grandeza de los inescrutables designios del Señor, alabado sea su Nombre.

Un fraternal abrazo, querido hermano. La Paz sea contigo y con tu delicado espíritu.

Lety dijo...

Ser testigos de este diálogo, es grato para el espíritu. Sólo me permito distraerles para pedirles que continúen. Muchos como yo habrá que les siguen. No volveré a interrumpirles.

Mi saludo respetuoso