Ni tampoco senda que se pierde entre ruinas.
La vida es una aventura, una respuesta de amor.
Las ruinas ocultan un hermoso jardín.
Es preciso descubrirlo. Llegar a él.
Son necesarios ojos de niño ilusionado, cargados de confianza. Y corazón que se sabe amado.
Padre y muy Padre es nuestro Dios. Jamás abandona a sus hijos.
(Foto: Caminante)