Cristo no reconstruye un palacio cualquiera.
Jesús, al asumir la naturaleza humana, redime el Cosmos, reordena la Creación. La libera del desorden original y la somete al Creador.
Él vino para volver a dar a la creación, al cosmos, su belleza y su dignidad: esto es lo que comienza con la Navidad y hace saltar de gozo a los ángeles.
La tierra queda restablecida precisamente por el hecho de que se abre a Dios, que recibe nuevamente su verdadera luz y, en la sintonía entre voluntad humana y voluntad divina, en la unificación de lo alto con lo bajo, recupera su belleza, su dignidad. Así, pues, Navidad es la fiesta de la creación renovada.
(Foto: Caminante)
