La muerte es un hecho inexorable.
No es bueno morirse de repente, sin previo aviso: "De la muerte repentina, líbranos, Señor". Rezaban, sabedores de ello, nuestros mayores. Y hemos de seguir haciéndolo.
El Doctor Vallejo-Nájera dejó escrito: "Yo siempre he tenido terror al momento de la muerte... Dios mío, has hecho el favor de avisarme (enfermo de cáncer). El que avisen a un cristiano de la proximidad de la muerte es el mayor favor que se le puede hacer. Uno de mis temores ante la muerte era no tener tiempo de poder rendir cuentas a Dios y me ha dado esa oportunidad. Y así se lo dije al médico, que se quedó muy perplejo".
Lo cuenta en "La puerta de la esperanza".