sábado, agosto 19, 2006

COMPROMETERSE

Amigo mío: quiero hacerte dos preguntas, que me parecen importantes, decisivas: ¿Vale la pena entregarse para toda la vida? ¿Es el ser humano capaz de tal decisión?
La alegría sólo se encuentra dándose. Es una consecuencia. Y, me parece, vivimos en un mundo cargado de tristeza. Algo tendrá que ver con la entrega, digo yo. La entrega de lo que soy y tengo.
"El compromiso para ofrecer en primera persona una contribución propia ante las necesidades de este mundo es una gran cosa. ¡Buscad las ocasiones para hacer el bien! ¡El mundo necesita de esta voluntad, necesita de este compromiso! Y luego quizás una palabra sería: ¡el valor de decisiones definitivas! El mundo está en movimiento de manera dramática: ahora puedo disponer continuamente de mi vida entera con todos sus imprevisibles eventos futuros: con una decisión definitiva ¿no ato mi libertad y no me privo de la libertad de movimiento? Despertar el valor de osar decisiones definitivas, que en realidad son las únicas que hacen posible el crecimiento, el camino hacia adelante y el alcanzar cualquier cosa importante en la vida, las únicas que no destruyen la libertad, si no que le ofrecen la justa dirección en el espacio. Arriesgar esto, este salto -por así decir- en el definitivo, y con eso acoger plenamente la vida, esto es algo que con dicha quisiera poder comunicar".
Amigo mío, te invito a probar. Creo que vale la pena.

viernes, agosto 04, 2006

PARARSE A PENSAR

Amigo mío: Las vacaciones son buenas para dedicarse a, por ejemplo, pensar con más sosiego.
Vivimos demasiado a prisa, casi sin tiempo para dedicarse a reflexionar.
Te invito a replantearte la vida: quién soy, de dónde vengo, a dónde voy. Vale la pena. Te prometo que encontrarás la paz.
Pueden ayudarte estos dos textos dirigidos a gente joven, con ganas de vivir.
"¿Acaso no tenemos todos de algún modo miedo -si dejamos entrar a Cristo totalmente dentro de nosotros, si nos abrimos totalmente a Él- miedo de que pueda quitarnos algo de nuestra vida? (...) ¡No! quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada -absolutamente nada- de lo que hace la vida bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana"
"Por eso los jóvenes -vosotros lo sois- están totalmente abiertos a Cristo. Cristo no nos ha prometido una vida cómoda. Quien busca la comodidad, con él se ha equivocado de camino. Él nos muestra el la senda que lleva hacia las cosas grandes, hacia el bien, hacia una vida humana auténtica"
Y la alegría, como consecuencia. La que nadie puede robarnos.