Un molino. En la altura solitaria. Venero de aguas cristalinas, llamadas a saciar la sed profunda que anida en el corazón de los mortales...
Cuentan que al caer la tarde, en el silencio hecho canción, cuando la brisa, juguetona, murmura entre los árboles, aqui, en este viejo molino, pasean, traviesos, duendes amigos.
Los duendes no cumplen años, aunque tienen larga vida. Se reunen para recordar, revivir amores, acontecimientos.
De cuando en cuando brotan risas que se entremezclan con el cantar del agua en la fuente y el murmullo de las oraciones en la Ermita.
Veces hay en las que se ponen serios, muy serios. Nadie, hasta el día de hoy, ha descubierto el por qué. Fruncen sus cejas, añaden arrugas a su viejo rostro, tiñen de gravedad sus miradas penetrantes cargadas de inocencia amasada en sabiduría.
Esta tarde han vuelto a reunirse. Y comentan versos sueltos de canciones que los mortales -los duendes así lo dicen- cantan sin enterarse. Las cantan deslumbrados por las luces de neón, en la oscuridad ferozmente intermitente de la disco, en las terrazas de los bulevares, bajo el sol de la playa.
Y los duendes se lamentan y tienen pena de los mortales.
"¿Por qué -comenta uno de ellos- los mortales cantan sin apercibirse y sin encarnarlo en su vida de cada día, aquello de
'Tú nunca lo has tenido fácil,
no te rindas ahora,
porque hay un lugar
Cuentan que al caer la tarde, en el silencio hecho canción, cuando la brisa, juguetona, murmura entre los árboles, aqui, en este viejo molino, pasean, traviesos, duendes amigos.
Los duendes no cumplen años, aunque tienen larga vida. Se reunen para recordar, revivir amores, acontecimientos.
De cuando en cuando brotan risas que se entremezclan con el cantar del agua en la fuente y el murmullo de las oraciones en la Ermita.
Veces hay en las que se ponen serios, muy serios. Nadie, hasta el día de hoy, ha descubierto el por qué. Fruncen sus cejas, añaden arrugas a su viejo rostro, tiñen de gravedad sus miradas penetrantes cargadas de inocencia amasada en sabiduría.
Esta tarde han vuelto a reunirse. Y comentan versos sueltos de canciones que los mortales -los duendes así lo dicen- cantan sin enterarse. Las cantan deslumbrados por las luces de neón, en la oscuridad ferozmente intermitente de la disco, en las terrazas de los bulevares, bajo el sol de la playa.
Y los duendes se lamentan y tienen pena de los mortales.
"¿Por qué -comenta uno de ellos- los mortales cantan sin apercibirse y sin encarnarlo en su vida de cada día, aquello de
'Tú nunca lo has tenido fácil,
no te rindas ahora,
porque hay un lugar
donde tú nunca te sentirás solo?'
¡Qué tontos los mortales cuando no descubren el gozo y la seguridad de saberse hermanos!"
En estas andaban y les llega el eco, prendido en la brisa, de aquella otra canción:
"Si bastara un par de canciones
para que desde el cielo
nos llovieran antiguos amores
que una noche se fueron".
Y se decían: "¿No es esa la canción que enseña el Marinero a los que osan embarcar?: Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va. ¿Por qué los mortales son tan tontos que prefieren la seguridad de la playa a la aventura de un mar sin orillas donde hay peces a millares?"
Y enriquecen sus pensamientos con otra canción que habla de entrega, de vaciamiento, de donación sin reservas como único camino para ser feliz:
"De tí aprendí a ser la mano
que da sin recibir,
generosa y leal.
Todo tiene quien todo da.
Nada espero, nada se, nada tengo.
Sólo fe.
Y donde estemos, saber estar.
Quiero tener la alegría del que está en paz"
Amigo mío, hazte amigo de los viejos duendes del molino.
Y, con tu sonrisa, con tu corazón joven, con tu mirada limpia, con tu saber estar, diles que no hay motivo para caras largas, pesimismos insustanciales y cobardes.
Diles que hay que romper a cantar porque se han abierto los campos, surcos abrió el Amor.
Ellos te harán caso. Y este viejo molino se hará canción. Y los duendes ya no volverán a entristecerse. Porque saben que hay mortales que cantan canciones de hoy, sabiendo lo que dicen. Y lo hacen vida de su vida.
Y siembran de alegría contagiosa y optimista, los caminos.