sábado, mayo 27, 2006

DE DUENDES Y MOLINOS

Un molino. En la altura solitaria. Venero de aguas cristalinas, llamadas a saciar la sed profunda que anida en el corazón de los mortales...

Cuentan que al caer la tarde, en el silencio hecho canción, cuando la brisa, juguetona, murmura entre los árboles, aqui, en este viejo molino, pasean, traviesos, duendes amigos.

Los duendes no cumplen años, aunque tienen larga vida. Se reunen para recordar, revivir amores, acontecimientos.

De cuando en cuando brotan risas que se entremezclan con el cantar del agua en la fuente y el murmullo de las oraciones en la Ermita.

Veces hay en las que se ponen serios, muy serios. Nadie, hasta el día de hoy, ha descubierto el por qué. Fruncen sus cejas, añaden arrugas a su viejo rostro, tiñen de gravedad sus miradas penetrantes cargadas de inocencia amasada en sabiduría.

Esta tarde han vuelto a reunirse. Y comentan versos sueltos de canciones que los mortales -los duendes así lo dicen- cantan sin enterarse. Las cantan deslumbrados por las luces de neón, en la oscuridad ferozmente intermitente de la disco, en las terrazas de los bulevares, bajo el sol de la playa.

Y los duendes se lamentan y tienen pena de los mortales.

"¿Por qué -comenta uno de ellos- los mortales cantan sin apercibirse y sin encarnarlo en su vida de cada día, aquello de
'Tú nunca lo has tenido fácil,
no te rindas ahora,
porque hay un lugar
donde tú nunca te sentirás solo?'
¡Qué tontos los mortales cuando no descubren el gozo y la seguridad de saberse hermanos!"
En estas andaban y les llega el eco, prendido en la brisa, de aquella otra canción:
"Si bastara un par de canciones
para que desde el cielo
nos llovieran antiguos amores
que una noche se fueron".
Y se decían: "¿No es esa la canción que enseña el Marinero a los que osan embarcar?: Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va. ¿Por qué los mortales son tan tontos que prefieren la seguridad de la playa a la aventura de un mar sin orillas donde hay peces a millares?"
Y enriquecen sus pensamientos con otra canción que habla de entrega, de vaciamiento, de donación sin reservas como único camino para ser feliz:
"De tí aprendí a ser la mano
que da sin recibir,
generosa y leal.
Todo tiene quien todo da.
Nada espero, nada se, nada tengo.
Sólo fe.
Y donde estemos, saber estar.
Quiero tener la alegría del que está en paz"
Amigo mío, hazte amigo de los viejos duendes del molino.
Y, con tu sonrisa, con tu corazón joven, con tu mirada limpia, con tu saber estar, diles que no hay motivo para caras largas, pesimismos insustanciales y cobardes.
Diles que hay que romper a cantar porque se han abierto los campos, surcos abrió el Amor.
Ellos te harán caso. Y este viejo molino se hará canción. Y los duendes ya no volverán a entristecerse. Porque saben que hay mortales que cantan canciones de hoy, sabiendo lo que dicen. Y lo hacen vida de su vida.
Y siembran de alegría contagiosa y optimista, los caminos.

jueves, mayo 11, 2006

EUTANASIA ¿AYUDAR A BIEN MORIR?

En el espacio de un Post no se puede hacer un tratado. Pido se den por provados algunos de los argumentos esgrimidos.
Etimológicamente, EUTANASIA, procede del griego: EU (bien) y THANATOS (muerte).
Por lo que podemos definirla como: buena muerte, muerte sin dolor...
El primero en emplear esta palabra fue Bacon (año 1623): "La función del médico es devolver la salud y mitigar el sufrimiento -decía- y los dolores, no sólo cuando esa mitigación pueda conducir a la curación, sino también si puede procurar una muerte tranquila y fácil".
Devolver la vida y mitigar el sufrimiento no es lo mismo que matar. Sí puede, como efecto del tratamiento (cuidados paliativos díríamos hoy) acortar la vida. Como efecto secundario, nunca directo.
Hoy se entiende por eutanasia: facilitar la muerte liberando al enfermo de todo dolor, provocar positivamente la muerte de un enfermo desauciado, suprimir sencillamente la vida de un ser considerado inútil, sin valor y sin sentido.
El planteamiento ha de ir más allá del campo religioso y situarse en el ámbito de la medicina. Y de la función médica.
Un acto médico -pienso- nunca puede constituir un asesinato.
El debate sobre la Eutanasia no es de ahora. Se remonta varios siglos atrás. El enigma del dolor y de la muerte son antiguos como la humanidad misma.
Decía Platón en la República: "Establecerás en el Estado una disciplina y una jurisprudencia que se limite a cuidar de los ciudadanos sanos de alma y cuerpo; se dejará morir a quienes no sean sanos de cuerpo".
E Hipócrates en Campus Hipocraticum 1, nos dice: "No daré veneno a nadie, aunque me lo pida, ni tomaré nunca la iniciativa de sugerir tal cosa".
Una cosa es matar deliberadmante o poner un acto positivo del que sobrevenga la muerte. Y otra cosa muy distinta es paliar el dolor, aunque como consecuencia sobrevenga la muerte.
Está claro que a un unfermo no se le puede retirar ni la alimentación ni la hidratación. Sería matarlo. Estaríamos en el caso famoso de Terry Schiavo. Murió de sed. (Pocos saben que al niño que intentó darle agua se lo impidieron).
El respeto a la vida no admite excepciones. Abierta una puerta, por muy estrecha que sea, es abrir el camino de convertir en ley lo que es excepción. La experiencia lo demuestra.
Haciendo un pequeño resumen podemos decir:
ES EUTANASIA:
-Eliminar deliberadamente una vida humana por un acto médico
-omitir los medios ordinarios de tratamiento con el objeto de que sobrevenga la muerte
-matar sin dolor y deliberadamente a personas que se tienen como destinadas a una vida atormentada por el dolor o por la incapacidad, con el propósito de ahorrarles sufrimientos o liberar a la sociedad o a la familia de una carga.
NO ES EUTANASIA:
-evitar el encarnizamiento terapéutico.
-administrar un tratamiento necesario que está dirigido a paliar los sufrimientos del enfermo y, que como consecuencia permitida pero no querida, se sigue el acortamiento de la vida.
-dejar de administrar tratamientos extraordinariosa un paciente en coma irreversible cuando haya perdido toda actividad cerebral.
En un Documento de la Iglesia Católica de 1980 se decía: "En nuestra lucha por combatir la eutanasia, no hay que imponer tratamientos prolongados -verdaderos ultrajes muchas veces-, que interfieren el curso normal de la naturaleza, cuando resulta claro que Dios tiene otros planes. Para un cristiano, la muerte no constitute un mal definitivo, sino la meta final de nuestro caminar, la llegada a la verdadera Patria".
La experiencia clínica -hay abundantes estudios sobre ello- demuestra que si el enfermo se siente querido y estimado, atendido y se le mitigan los dolores, no recurre a la eutanasia.
Es necesario que el Estado y la Medicina avancen en Unidades de Cuidados Paliativos para dar seguridad y confianza al enfermo.
Termino con una anécdota que, pienso todos hemos vivido en nuestra infancia: cuando nos dolían las muelas y no había analgésicos en casa, el remedio era acurrucarnos en el seno de nuestra madre. Aquel calor y aquel cariño terminaban por vencer el dolor y sumirnos en profundo sueño.

miércoles, mayo 03, 2006

SUPREMO PASTOR

Mi querido amigo; no te desanimes. Nada está perdido. Puedes, si quieres, volver a la vida, caminar de nuevo. Las puertas de la Casa están, de par en par, abiertas. Y la sonrisa del Dueño es cálida. Los brazos cruzados como signo de abrazo acogedor...
“… la Iglesia es como una vid que crece y se difunde por doquier; mientras que las ovejas descarriadas son como sarmientos inútiles, cortados a causa de su esterilidad por la hoz del labrador, no para destruir la vid, sino para purificarla… Por eso, precisamente, sigue llamando a los alejados, ya que el Apóstol dice de las ramas arrancadas: Dios tiene poder para injertarlos de nuevo. Lo mismo si te refieres a las ovejas que se alejaron del rebaño, que si piensas en las ramas arrancadas de la vid, Dios no es menos capaz de volver a llamar a las unas y de volver a injertar a las otras, porque Él es el supremo pastor, el verdadero labrador. Mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie, de aquellos malos pastores, las buscase siguiendo su rastro.” (San Agustín, Del Sermón sobre los Pastores)

Dios busca a cada uno personalmente. Le hemos costado tanto que no nos deja sin más en manos del Enemigo.

Dios nos busca por infinitos caminos y nos sale al encuentro en infinidad de ocasiones.

Sólo se pierde aquél que positivamente quiere perderse. Dios tiene poder para reinjertarnos, por muy secos que estemos, y hacer que corra por nuestras venas, de nuevo, la sangre de Jesús y demos frutos de nuevo.

Las almas son suyas y nadie tiene mayor interés que Él para que estén en la Casa del Padre.

No olvidemos que quien salva es Dios, no nosotros. Dios nos pide que tratemos bien a las ovejas, que busquemos con cariño a la descarriada, que vendemos a la herida… y a la que no se deja.
Él hará el resto.

No nos preocupemos de resultados. Él los anota en nuestro haber, aunque no nos lo deje ver en esta vida.